Wikcionario:Referencia/LA/Pronunciación

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Introducción[editar]

¿Por qué preocuparse por la pronunciación del latín clásico, una lengua muerta?
Porque la mayor parte de la literatura y poesía latina temprana se componía oralmente con la intención de ser recitada y oída más que leída y escrita.
Naturalmente se la puede valorar sin tanto detalle. Pero conociendo todos los matices es mucho más apreciable.[1]

¿Y cómo sabemos con exactitud como se pronunció el latín clásico?
Con exactitud no lo sabemos. Pero en la mayoría de los casos podemos estar bastante seguros.
¿Cómo? Estudiando caso por caso se concluye con la pronunciación más probable gracias a las siguientes evidencias:

  1. Descripciones específicas de gramáticos y autores latinos sobre la pronunciación.[1]
  2. Juegos de palabras, etimologías antiguas e imitaciones de los sonidos de la naturaleza.[1]
  3. La representación del latín en otros idiomas.[1]
  4. El desarrollo de las lenguas romances.[1]
  5. Convenciones sobre la pronunciación del latín.[1]
  6. La estructura interna del latín incluyendo los esquemas métricos.[1]

Alfabeto latino[editar]

Está compuesto por los veinte grafemas originales derivados de una variedad del alfabeto etrusco, que a su vez es una adaptación del alfabeto griego occidental:[2]
"a b c d e f g h i l m n o p q r s t u x" y los dos grafemas "y, z" tomados más adelante del griego para una mejor transcripción de dicha lengua al latín.
Además cuenta con once dígrafos para representar a los seis diptongos "ae, au, oe, ui, eu, ei" y "qu, gu, ch, ph, th" (los últimos tres se crean a partir del segundo siglo a. C. para transcripciones del griego).[3]

Vocales[editar]

Cinco son los grafemas que representan vocales, sin embargo, se pueden reconstruir nueve sonidos vocálicos; en total diez si se cuenta la "y". Cada vocal latina tiene dos valores cuantitativos: corto o largo (diccionarios modernos señalan vocales largas con macrón). Esta diferencia es crucial, especialmente para poder captar la métrica del verso latino. Con la excepción de la "a" que aparentemente entre corta y larga no había diferencia cualitativa, las demás sí cuentan con diferencias cualitativas: las cortas se pronunciaban aparentemente más abiertas que las largas, como varios gramáticos atestiguan.[4] [5]
Menos importante, ya que no influye en la métrica, pero a tener en cuenta, es la nasalización y prolongación de las vocales en la última sílaba si esta termina en "m"; en esos casos la "m" es muda.[4] [6]

  • a = /a/, /aː/ y /ãː/[4] [5]
  • e = [ε], [eː] y [ẽː][4] [5] Muy probablemente ante /r/ la e corta se tendía a pronunciar más abiertamente, no tanto como la a, probablemente en la cercanía de [æ], pero como no tenemos conocimientos del grado de apertura no tiene sentido tratar de reproducirlo. Por otro lado, ante otra vocal la e corta tendía a cerrarse más, acercándose más a [ɪ].[5]
  • i = [ɪ], [iː] e [ĩː][4] [5] Es posible que la i breve ante otras vocales se pronunciaba más cerrada, acercándose cualitativamente a la ī larga (algo entre [e̝] e [i]),[5] pero, nuevamente, sin conocimientos del grado del supuesto cierre no tiene mucho sentido señalarlo.
  • o = [ɔ], [oː] y [õː][4] [5]
  • u = [ʊ], [uː] y [ũː][4] [5]
  • y = /y/, /yː/ (se introdujo para representar la "υ" griega, que antes se transcribía con "u" = [ʊ])[5]

Diacríticos[editar]

En diccionarios se usaron dos diacríticos (no ortográficos) para señalar el valor cuantitativo de las vocales: el breve ( ˘ ) y el macrón ( ¯ ). El macrón señala vocales largas (plēnus [ˈpleː.nʊs], "lleno") mientras que con el breve se indica lo contrario (plŭvĭa [ˈplʊ.wɪ.a], "lluvia"). La forma de usar estos diacríticos cambió repetidamente a través de los siglos.
En resumen hubo 3 fases:

  1. se aplicaban breve y macrón en sílabas abiertas (que terminan en vocal, excepto al final de la palabra, como se ve en plē-nus y plŭ-vĭ-a),
  2. luego se dejaron de usar las breves (por redundantes),
  3. y recientemente se comenzó a aplicar el macrón también en sílabas cerradas (que terminan en consonantes) y al final de las palabras (antes: descrībō, descriptus, ahora: dēscrībō, dēscrīptus ([deːsˈkriː.boː], [deːsˈkriːp.tʊs]).

Este último es el uso moderno que también empleamos en wikcionario.
Sobre el uso de los diacríticos en las etimologías del DRAE: 1. Corresponde a la primera y anticuada forma. 2. Solo los aplica en la ante última sílaba (plu-vĭ-a, des-crip-tus), en caso de bisílabos ni eso (ple-nus), esto probablemente para indicar si la palabra es grave o esdrújula (ver más abajo acentuación).

Diptongos[editar]

Los dos más comunes son "ae" y "au", el resto son raros.[7]

  • ae = [aɪ̯][7] El diptongo ae se escribía en el preclásico ai, recién a partir de principios del segundo siglo a. C. aparecen los primeros testigos escritos ae. El cambio tal vez refleja un acercamiento en la pronunciación entre la a y la segunda vocal (siendo la "e" mas abierta que la "i"). La controversia en torno a este diptongo se ve reflejada, por ejemplo en comentarios de Quintiliano quien en el primer siglo d. C. habla de como sus ancestros variaban en la pronunciación del diptongo ai, una vez escribiendo ai otra ae (Quintiliano, libro I, cap. VII, ap. 18).[7] Y a principios del segundo siglo d. C. Terencio Escauro comenta que la vocal final del diptongo parece más una "e" que una "i". Además en zonas rurales se monoptongaba a [e:] (Testimonios: Varrón, Lucilio).[7]
  • au = [aʊ̯ ][7] Análogo a [e:] para ae, en zonas rurales au se monoptongaba a [o:][7]
  • oe = [ɔɪ̯][7] De este diptongo más bien arcaico no quedaron muchos ejemplos ya que en la evolución entre preclásico y clásico se monoptongó a u larga.[7]
  • ui = [ʊɪ̯][7]
  • ei = [ɛɪ̯][7]
  • eu = [ɛʊ̯][7]

Consonantes[editar]

Doble consonantes se pronuncian doble, mientras que se dividen entre sílabas, por ejemplo: annus [ˈan.nʊs].[8]

Plosivas sordas (p, t, c, qu)[editar]

  • p = /p/ (labial)[9]
  • t = /t/ (alveolar o dental) Las descripciones de los gramáticos apuntan hacia una alveolar, pero podría haber sido también dental.[9]
  • c = /k/ (velar) Siempre velar, también ante e e i.[9]
  • qu = /kʷ/ (labiovelar) Según Clackson no hay evidencias conclusivas que favorezcan a /kʷ/ sobre /kw/.[4] Mientras que para Sidney Allen la pronunciación /kʷ/ es bastante segura, gracias a las descripciones de distintos gramáticos que hablan del elemento w como una parte integrada a la letra anterior.[9]

Plosivas sonoras (b, d, g, gu)[editar]

  • b = [b] (labial), pero [p] ante sordas (especialmente antes de t o s). Entre otros gramáticos atestigua Quintiliano: b litteram ratio poscit, aures magis audiunt p (libro I, cap. VII, ap. 7).[10] Por otro lado la [b] en bf (obferō, etc.), bm (submoveō, etc.), bg (obgerō, etc.), bc (subcingō, etc.) y br (subripiō, etc.) es asimilada por la consonante siguiente. Dicha asimilación es tal que es más común encontrar estos lemas escritos con doble consonante: offerō = [ˈɔf.fɛ.roː], summoveō = [sʊmˈmɔ.wɛ.oː], oggerō = [ˈɔg.gɛ.roː], succingō = [sʊkˈkɪŋ.goː], subripiō = [sʊrˈrɪ.pɪ.oː] ( br = /rr/ ocurre prácticamente sólo con la preposición sub).[10] No es seguro hasta que grado las clases educadas pronunciaban con doble consonante o no, de lo que sí se puede estar virtualmente seguro es que, en caso de no pronunciar con doble consonante, se pronuncia [p] ante consonantes sordas (p, t, c, qu, f, s), por ejemplo [ˈɔp.fɛ.roː], [sʊpˈkɪŋ.goː], etc. pero [b] ante sonoras (b, d, g, l, m, n, r), por ejemplo [sʊbˈmɔ.wɛ.oː], [sʊbˈrɪ.pɪ.oː]/[sʊˈbrɪ.pɪ.oː], etc.[10]
  • d = [d] (dental o alveolar) o [t] ante sordas (p, t, c, qu, f, s). En este caso los gramáticos la describen como dental, pero podría haber sido alveolar.[10] Análogo a lo que ocurre con la b ante otras consonantes ocurre con la d en la preposición ad: adferō y afferō, adsum y assum, etc. Y de igual manera (que b = [p]), si no se pronuncia con doble consonante, se pronuncia [t], por ejemplo en adferō [ˈat.fɛ.roː], en adsum [ˈat.sũː], etc.[10]
  • g = [g] (velar) y probablemente [ŋ] (velar nasal) ante n, es decir gn = [ŋn].[10]
  • gu = /gʷ/ o /gw/ (labiovelar) A diferencia de /kʷ/, esta no está tan asegurada, podría haber sido /gw/.[10]

Aspiradas (ph, th, ch)[editar]

Estos dígrafos comienzan a aparecer primero en nombres griegos y palabras prestadas del griego a partir de la conquista de Grecia a mitad del segundo siglo a. C. Hacia fines del segundo siglo a. C. se comienzan a introducir también en palabras latinas (que antes no se aspiraban), como por ejemplo pulcher o triumphus, como describe Cicerón.[3] [11]

  • ph = /pʰ/ (y no /f/)[3]
  • th = /tʰ/ (y no /θ/)[3]
  • ch = /kʰ/ (y no /x/, esa evolución a fricativos en el griego todavía no había ocurrido)[3]

Nasales (n, m)[editar]

  • n = [n] (dental), pero [ŋ] (velar) ante velares o labio-velares (/g/, /k/, /gʷ/, /qʷ/) y [m] ante labiales (b, m, p). Atestigua gelio: "sonido intermedio entre n y g". Este cambio es casi seguro que también ocurría cuando la preposición "in" era sucedida por palabras que comienzan con una velar o labio-velar, por ejemplo: "in causa" [ɪŋ‿ˈkaʊ.sa].[12]
Ante fricativas (/f/, /s/), como, por ejemplo, en censor, la pronunciación educada sería [ˈkɛn.sɔr], pero a comienzos del periodo clásico aparentemente la n enmudecía nasalizando y alargando la vocal precedente [ˈkẽː.sɔr] (un desarrollo común en muchas lenguas), por ese motivo algunos diccionarios señalan vocales ante -ns o -nf como largas: cēnsor. Ocasionalmente la n fue restaurada. Pero Velius Longus (2. siglo d. C.) menciona como todavía Cicerón (1. siglo a. C.) supuestamente solía pronunciar algunas de estas palabras sin n. Allen recomienda pronunciar [ns], [nf].[12]
  • m = /m/ (bilabial), pero al final de la palabra desaparece dejando una vocal alargada y nasalizada, por ejemplo: "septem" [ˈsɛp.tẽː].[12]

Líquidas (r, l)[editar]

  • r = /r/ (alveolar) Es siempre vibrante múltiple (como el dígrafo rr español). Lucilio la describe como "el gruñir de un perro". Testimonio que niega la posibilidad de que haya sido una vibrante simple, como la r española [ɾ], por ejemplo en "pero" (a no ser que los perros romanos hayan sido tartamudos). Terenciano Mauro describe: "vibrat tremulis ictibus aridum sonorem".[13]
  • l = /l/ (alveolar o dental), sin dudas había alofonía, pero en este caso por la controversia no se recomienda indicar las variantes en la pronunciación.
1. Según Allen podemos reconstruir con algo de exactitud dos alófonos:
[l] ante vocales, como la -l- que conocemos del español (hola, hablar, etc.), en latín por ejemplo en alius [ ˈa.lɪ.ʊs ], lupus [ ˈlʊ.pʊs ], etc.[13]
[ɫ] (velarizada) al final de la palabra o ante consonantes (inclusive ante otra -l-), análogo a lo que ocurre en circunstancias similares con la -l- en inglés (feel [ fiːɫ ], felt [ fɛɫt ], etc., pero family [ ˈfæ.mə.li ], love [ lʌv ], etc.), en latín por ejemplo en ille [ ˈɪɫ.lɛ ], vulpēs [ ˈwʊɫ.peːs ], sol [ sɔɫ ], etc.[13]
En general los testimonios no son muy precisos. En el "Dubius sermo" Plinio menciona una pronunciación especial al final de la palabra o de la sílaba (ante otra consonante), como en sol y silva respectivamente (y cuando es precedida por una consonante; Allen omite esta última regla sin dar razones). Esta cualidad la describe como "plenus" (lleno), más tarde Publio Consencio (5. siglo d. C.) usa el término equivalente "pinguis" (rico, lleno). Mientras que ambos describen la cualidad opuesta como "exilis" (falto de plenitud o gravedad), cualidad que, según Plinio, se siente particularmente en la segunda -l- en ille (...exilem, quando geminatur secundo loco posita, ut 'ille', 'Metellus'.). Ahora en otro caso los términos "plenus" y "pinguis" se usan en referencia a las vocales velares (posteriores: a, e, i) mientras que "exilis" describe el valor de las vocales palatales (anteriores: o, u)(Velius Longus, 2. siglo d. C.). A esto hay que sumarle los cambios cualitativos vocálicos que ocurrieron en tiempos previos al clásico: vocales palatales ante -l- final o -l- previa a consonante se velarizaban. Así, por ejemplo en las conjugaciones de volō, velim queda igual, pero veltis cambia a voltis (y más tarde a vultis) influida por la resonancia de la -l- velarizada.[13]
2. Según Andrew L. Sihler, en "New Comparative Grammar of Greek and Latin", p. 174:
[l] ante la vocal -i- (corta y larga) y ante otra -l- (contradiciendo lo que subraya Plinio).
[ɫ] ante las demás vocales, ante consonantes, excepto otra -l- (nuevamente contradiciendo a Plinio) y al final de la palabra.
Hay que mencionar que en dicha obra (por cierto muy citada en Wikipedia) Sihler solo toma en cuenta la evolución de las vocales con respecto a la posición de la -l-. De los "gramáticos romanos" solo dice que diferenciaban entre pinguis y exilis, que él sin esmero traduce con "gordo" y "flaco", para finalmente sí tomarse el tiempo de hacer comentarios sobre la vaguedad de la terminología.
Podemos estar bastante seguros que al menos en parte, y a partir del periodo clásico, las reglas que propone Sihler pierden valor.
3. Según Plinio, en "Dubius sermo" liber II. 8.1 (mediante Prisciano, GL Cap. 2.29):
"l" triplicem ... sonum habet: exilem,
quando geminatur secundo loco posita, ut "ille",
"Metellus"; plenum, quando finit nomina vel sylla-
bas et quando aliquam habet ante se in eadem
syllaba consonantem, ut "sol", "silva", "flavus", "clarus";
medium in aliis, ut "lectum", "lectus".
Como se puede ver para Plinio había tres alófonos:
"exiles" ([l]?) en la segunda de dos (eles), como en ille o Metellus (que Allen interpreta como especialmente "exiles").
"plenus" ([ɫ]?) al finalizar las palabras o las sílabas y cuando tiene ante sí en la misma sílaba alguna consonante, como en sol, silva, flāvus y clārus (Allen aclara que sílabas que terminan en -l- son seguidas de consonantes; pero omite la última parte, es decir, para él y contrario a lo que observa Plinio, se pronunciaría [ ˈflaː.wʊs ] y [ ˈklaː.rʊs ]).
"medius" ([l/ɫ]?) en los demás, como en lectum y lectus (que Allen interpreta como "exiles").

Fricativas (f, s)[editar]

  • f = /f/ (labiodental) En este caso los gramáticos son claros: el labio inferior se junta con los dientes de arriba.[14]
  • s= /s/ (alveolar sorda) Constricción detrás de los dientes, siempre sorda o sea siempre [s] y nunca [z].[14]

Semiconsonantes (i, u)[editar]

  • i = [j] Al principio de la palabra o sílaba y seguido de una vocal, por ejemplo iniectus [ɪnˈjɛk.tʊs]. Pero [jj] en el interior de una palabra entre dos vocales, por ejemplo maior [ˈmaj.jɔr]. Quintiliano y otros gramáticos mencionan que Cicerón y Julio César solían escribir esas palabras con "ii".[15]
Otra peculiaridad: -iciō (de iaciō, "arrojar") en compuestos formados con los prefijos ab-, ad-, con-, dis-, in-, ob- y sub- representaba en verdad -iiciō y se pronunciaba [-ˈjɪ.kɪ.oː], por ejemplo disiciō [dɪsˈjɪ.kɪ.oː].[15]
  • u = [w] Al principio de la palabra o sílaba y seguido de una vocal.[15]

Glotal (h)[editar]

  • h = /h/ (glotal fricativa) Aunque definitivamente no tan enfática como en las lenguas germánicas. De hecho en el latín vulgar ya se había perdido completamente en tiempos preclásicos. Saber donde se usaba la h era un signo de educación.[16]

Las griegas (x, z)[editar]

  • x = /ks/ técnicamente se trata de dos consonantes c y s, la letra x fue tomada por los etruscos del alfabeto griego occidental donde χ tenía el valor de ξ.[17]
  • z = /z/ La z fue adoptada del griego en el primer siglo a. C. para pronunciar las palabras prestadas que llevasen ζ, que en ese tiempo era una fricativa sonora /z/.[17] [11]

Acentuación[editar]

La acentuación para los latinos era simple, por lo que no tenían necesidad de hacer representaciones gráficas. En bisílabos se acentúa la primera sílaba. En polisílabos se acentúa la ante última sílaba si esta es pesada y si es liviana el acento cae en la antepenúltima sílaba.[18] [19]

Peso silábico[editar]

¿Cuál es la diferencia entre sílabas pesadas y livianas?
Sílabas livianas finalizan en vocales cortas, sílabas pesadas en vocales largas, en diptongos o en consonantes.[20]
Ejemplos:

  • vocal larga incānus [ɪŋˈkaː.nʊs]
  • diptongo incautus [ɪŋˈkaʊ̯.tʊs]
  • consonante final incassum [ɪŋˈkas.sũː]

pero

  • vocal corta incitus [ˈɪŋ.kɪ.tʊs]

Reglas para determinar si una sílaba finaliza en consonante:

  1. De dos consonantes seguidas al menos la primera pertenece a la sílaba que le precede (esta regla vale también para doble consonantes, como en el ejemplo de [ɪŋˈkas.sũː] más arriba).[20]
  2. Una consonante sola entre vocales pertenece a la sílaba siguiente.[20]

Para la primera regla hay una excepción: si una consonante plosiva es seguida por una líquida (r o l) se admiten ambas formas.[20]
Ejemplos:

  • bisílabo patris [ˈpat.rɪs] o [ˈpa.trɪs]. No influye sobre el acento, pero le cambia el peso a la primera sílaba.
  • polisílabo peragrō [pɛˈrag.roː] o [ˈpɛ.ra.groː]. Nótese además del cambio de peso en la segunda sílaba, también se corre el acento. Esta liquidez de la l y r se introdujo como opción en el verso dáctilo imitando el modelo griego. En el latín hablado (y en el verso temprano) se usaba el tilde regular [ˈpɛ.ra.groː].[20]

Para poder apreciar mejor el verso latino se recomienda mencionar siempre ambas posibilidades.

Referencias y notas[editar]

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 Sidney Allen, William (1978). «Foreword to the First Edition», Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press. ISBN 0-521-22049-1.
  2. Clackson, James P. T. (2008). «Latin», The Ancient Languages of Europe. Cambridge: Cambridge University Press, p. 75. ISBN 978-0-521-68495-8.
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 26-27. ISBN 0-521-22049-1.
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 4,5 4,6 4,7 Clackson, James P. T. (2008). «Latin», The Ancient Languages of Europe. Cambridge: Cambridge University Press, p. 76-78. ISBN 978-0-521-68495-8.
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 5,4 5,5 5,6 5,7 5,8 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 47-59. ISBN 0-521-22049-1.
  6. Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 30. ISBN 0-521-22049-1.
  7. 7,00 7,01 7,02 7,03 7,04 7,05 7,06 7,07 7,08 7,09 7,10 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 60-63. ISBN 0-521-22049-1.
  8. Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 11. ISBN 0-521-22049-1.
  9. 9,0 9,1 9,2 9,3 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 12-20. ISBN 0-521-22049-1.
  10. 10,0 10,1 10,2 10,3 10,4 10,5 10,6 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 20-25. ISBN 0-521-22049-1.
  11. 11,0 11,1 Clackson y Horrocks (2007). The Blackwell History of the Latin Language. Oxford: Blackwell Publishing, p. 190. ISBN 978-1-4051-6209-8.
  12. 12,0 12,1 12,2 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 27-31. ISBN 0-521-22049-1.
  13. 13,0 13,1 13,2 13,3 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 32-34. ISBN 0-521-22049-1.
  14. 14,0 14,1 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 34-37. ISBN 0-521-22049-1.
  15. 15,0 15,1 15,2 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 37-42. ISBN 0-521-22049-1.
  16. Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 43-45. ISBN 0-521-22049-1.
  17. 17,0 17,1 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 45-46. ISBN 0-521-22049-1.
  18. Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 83-88. ISBN 0-521-22049-1.
  19. Clackson, James P. T. (2008). «Latin», The Ancient Languages of Europe. Cambridge: Cambridge University Press, 77-78. ISBN 978-0-521-68495-8.
  20. 20,0 20,1 20,2 20,3 20,4 Sidney Allen, William (1978). Vox Latina – A Guide to the Pronunciation of Classical Latin. Cambridge: Cambridge University Press, p. 89-92. ISBN 0-521-22049-1.